/ 2009 / 2010

Historia y actualidad de la cuenca del Reconquista

La Cuenca del Reconquista era habitada por los indios Querandíes y Guaraníes, antes de la llegada de los españoles. Su actividad era la caza, la pesca y también se dedicaban a labrar la tierra. En el año 1650 aproximadamente funcionaba en la desembocadura del Río Reconquista sito en Tigre, un puerto (hoy puerto de frutos) que fuera preferido en algún momento al puerto de la ciudad de Buenos Aires. En las primeras décadas del siglo XX, el Río Reconquista era un curso de agua donde los habitantes lo utilizaban como un lugar de recreación y esparcimiento.
En las décadas del 40 y del 50 las políticas de sustitución de importaciones, en las cuales se vio inmerso nuestro país, generó una intensa corriente migratoria desde el interior del país hacia la periferia de las principales ciudades. Numerosas industrias se asentaron en el centro de la gran Ciudad y no estuvo ajena la vera del Río Reconquista y gran parte de sus 134 cursos de aguas que la componen, aprovechando la conjunción de varios factores favorables, como por ejemplo: a) terrenos de bajo precio, b) proximidad de la Capital Federal y existencia de varios ramales ferroviarios y c) presencia de un curso de agua al cual volcar los efluentes domiciliarios e industriales.(15)
En la Cuenca del Reconquista esta situación se dio con mayor fuerza durante la década del 60. El crecimiento inmobiliario y la falta de control de las autoridades determinaron que se loteen y vendan terrenos ubicados dentro del valle de inundación del río, surgiendo barrios y asentamientos en lugares donde no debiera haber viviendas. Así la carencia de infraestructura de servicios básicos acorde a semejante crecimiento y el previsible drama de las inundaciones castigaron a los pobladores durante la década siguiente.
Simultáneamente, la falta de planeamiento previo, determinó que las industrias quedaran en zonas densamente pobladas y abarcaran prácticamente todas las actividades y procesos industriales, con la aparición de una alta contaminación del entorno y de las aguas del río de origen múltiple.
Delimita al noroeste con el la Cuenca del Río Lujan, al noreste con el Río Lujan en la desembocadura del Río de la Plata y al suroeste con la porción media y alta del Matanza-Riachuelo y al este con un área de drenaje de arroyos entubados de la Ciudad de Buenos Aires.
Estos tres sistemas fluviales moldean a la región Metropolitana (Río Reconquista, Río Lujan y los Ríos Matanza- Riachuelo).
Con motivo de ser el cuerpo receptor de desechos industriales y cloacales que se arrojan sin control en toda su extensión, es un río altamente contaminado. Los aspectos ambientales más críticos son las inundaciones, generadas por las sudestadas, afectando a los sectores de menores recursos asentados a lo largo de las márgenes del río, la contaminación originada por las actividades industriales y agropecuarias, descargas domésticas e industriales que descargan directamente en la cuenca sin ningún tipo de tratamiento previo.
“Según un estudio realizado por AGOSBA en 1991, las industrias de los 9 partidos de mayor incidencia con contaminantes producían una carga equivalente al nivel de la población de toda la Cuenca. Otro estudio realizado por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos indicó que el 93,4% de la carga contaminante estaría distribuido de la siguiente manera: Industria de la carne (49%); Industria del cuero (16%); Industria lácteos (15%) y textil (13%).” (16)
También encontramos contaminación por residuos sólidos y semisólidos producidos por los vuelcos clandestinos de residuos en basurales o aquellos que son arrojados directamente al río.
En el área de la Cuenca hay un alto grado de la población con NBI (necesidades básicas insatisfechas) indicador que es utilizado para señalar los niveles de pobreza o pobreza estructural.
La infraestructura de los servicios sanitarios urbanos (agua potable, recolección y tratamiento de efluentes cloacales, recolección y disposición final de residuos sólidos) tiene una fuerte incidencia en la calidad ambiental y está estrechamente relacionada con la salud y el bienestar de la población.
El 40% de la población de la Cuenca no tiene agua de red y el 63% no tiene conexión a la red cloacal. La población no cubierta, resuelve sus necesidades a través de perforaciones individuales, con un nivel de seguridad mínimo, a través de cámaras sépticas o pozos absorbentes, que generan la contaminación de las primeras napas de agua que es de donde se obtiene agua.
Por otra parte, el tratamiento de efluentes cloacales se realiza o debiera realizar mediante la instalación de un sistema público de conductos que colecta las excretas cloacales y las conduce a una planta depuradora para su tratamiento.
En el área de la Cuenca la única planta en completo funcionamiento es la Norte que recibe las aguas servidas de los partidos de Tigre, San Fernando y San Isidro y alcanza y cubre las necesidades de menos del 7% de los habitantes. Se tiene proyectado habilitar 4 plantas más que alcanzaría solo para tratar el 30% de los efluentes que se generan en la cuenca.
Las principales industrias que se encuentran a la vera de toda la cuenca del Río Reconquista, son industrias Textiles, Frigoríficos, Constructoras, Químicas, etc.
Se calcula que existen unas 600 industrias de tercera categoría cerca de los cuerpos de agua. Las industrias de 3 era categoría son aquellas que representan para la sociedad un alto riesgo para la salud y el ambiente.
En 1996 el total de industrias de la cuenca era aproximadamente 12800 industrias y empleaban cerca de 200.000 personas en la Cuenca Media y Baja.

 Riesgos para la salud

La situación de deterioro ambiental de la Cuenca del Reconquista constituye por si misma suficiente manifestación de un grave fenómeno de alteración para la salud de los ecosistemas locales, cuyas consecuencias sobre la especie humana es cuestión de tiempo y oportunidad, según la mayor o menor vulnerabilidad y exposición de los distintos grupos de población.
Desde la constitución de la Organización Mundial de la Salud, en el año 1946, sabemos que la salud no puede medirse por presencia o ausencia de enfermedades, sino que también deben considerarse el bienestar físico, psíquico, social y espiritual. La salud forma parte de una construcción social, en la cual la situación del entorno, forma parte de su situación vital.



 

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